Encuentros con el periodista Gérard Klein

Recordando su visita a La Casa de la Amistad en Bolivia
Bolivia
- “Nuestra felicidad es la felicidad de nuestras familias”
- Evo Morales, insigne Embajador de la Niñez y la Familia
- Tapori hace viajar un Tren colmado de amistad y diferentes realidades por varios países
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El compromiso con los más pobres, la búsqueda de la autenticidad en las relaciones con el otro… fueron mencionadas en diferentes reuniones e intercambios que tuvieron lugar en el Centro Internacional. A partir de su experiencia como hombre, actor, profesional de la imagen, también hablamos sobre cómo hacer llegar mejor el mensaje de paz y justicia que lleva el Movimiento ATD Cuarto Mundo.
Gérard Klein: "Un día decidí cambiar de vida. Dejar la televisión y volver a ser Gérard. Volver a encontrarme con mi familia después de diez años muy interesantes, pero también agotadores, llenos de giras, de noches de hotel, de promociones… Así que eché un vistazo a mi alrededor. Y, ¿sabes qué?, que me gustó mucho lo que vi".
Alain Genin : "A finales de junio de 2007, Gérard y Françoise, junto con su hija Ninon y un amigo llegaron a La Paz, dejándose llevar por el equipo de voluntarios de ATD Cuarto Mundo y descubriendo el proyecto La Casa de la Amistad. Como ellos mismo dicen con gran humildad y cariño: "Partimos en busca de aquellos y aquellos que intentan cambiar las cosas".
El proyecto La Casa de la Amistad existe desde 2001, y está situado en un barrio llamado Urkupiña en la parte alta de La Paz, en El Alto, a 4000 metros de altitud. La Casa de la Amistad propone a las familias desfavorecidas diferentes talleres (pintura, carpintería, música, informática, reuniones, biblioteca en la calle, deportes…) que les permiten, entre otras cosas, recuperar la confianza en si mismos y fortalecer los vínculos familiares.
El equipo de Gérard Klein filmó durante dos días los diferentes talleres. En el patio, las madres de familia fabrican un pequeño mueble para un salón, y unos bancos. En una sala, Pasteur, profesor de música, enseña a niños y adultos a tocar la guitarra y el piano. En otra habitación, unos voluntarios ayudan a una decena de niños a descubrir lo que es un ordenador. El segundo día, el equipo grabó la biblioteca de la calle, que tenía lugar no muy lejos de allí. Unos treinta niños acuden cada tarde de sábado a leer, jugar y practicar diferentes actividades. Este taller está dirigido por voluntarios y amigos.
Lo que me gustó mucho durante estos dos días fue la discreción del equipo de grabación y su voluntad de resaltar el valor de las familias y la sed de aprendizaje de los niños. Nadie se vio molestado por la cámara ni por las personas "externas" al proyecto porque cuando la gente se respeta, cuando no hay ni juicios ni prejuicios, nos podemos encontrar como Hombres y Mujeres."





